- Las obras de arte nacen siempre de quien afronta el peligro, de quien va hasta el extremo de la experiencia, hasta el punto que ningún humano puede rebasar.
Antes de nada, quisiera agradeceos el interés que os trae hasta aquí, y agradecer también, a todas las personas que me han enseñado y enseñan día a día, a amar el fascinante mundo de la gastronomía, en especial a mi tío, por abrirme la puerta en uno de los pocos lugares donde he visto, cómo la magia brotaba cada día entre las manos de grandes profesionales; fue una estancia corta, pero suficiente para comprobar, que la cocina seria una de las grandes pasiones de mi vida... Gracias.
Quiero también agradecer a mi padre de la manera más especial y cariñosa, el que en su día me empujara a tomar este camino, gracias a él, hoy sobrevivo de manera digna en este mundo de locos que nos ha tocado vivir y en el que, como él me decía, el esfuerzo y la honestidad del día a día, termina dando sus frutos... Gracias.
A Clara, porque un día tomo mi mano en la oscuridad y me llevó de paseo por el arco iris, enseñándome el sabor y la textura de sus colores... Gracias.
Quiero agradecer a mi tía, que en los momentos mas duros y difíciles de mi vida, haya estado siempre ahí; tu y yo sabemos de qué hablamos... Gracias infinitas.
Quiero agradecer a mi primo que me enseñase a soñar, a descubrir la belleza que encierran las cosas vistas desde el lado más sencillo y humilde, a compartir el corazón sin esperar nada a cambio y a amar el arte, que no es poco... Gracias.
A todos ellos, a mis hermanos, a mi madre..., un recuerdo dulce a mi abuela y a todas las personas que no nombro porque podría estar horas dándoles las gracias, ya que por una razón o por otra, estarán siempre alojados en los sabores de mi alma y en las teorías del gusto, Gracias...
Ricardo Martell
Hotel Cortijo Santa Cruz