La carta que ahora os presento no es una carta mas, pues en en ella hay un mundo fascinante de vivencias, algunos de sus platos van mucho mas allá de eso, y representan al menos para mi, un paseo por la memoria gustativa de mi vida. Un viaje a través del tiempo, un viaje a los aromas y colores que de niño me atrapaban... azahar, un viaje que me lleva nuevamente bajo esas trabajaderas que me enseñaron el sabor de la miel y el aroma de los claveles. Un viaje a Sevilla, en el que un lejano día leí y escribí mis primeros poemas entre el loto y la hierbabuena de sus jardines, entre el jazmín y las rosas de su Alcázar, o a Huelva, donde descubrí el fascinante mundo del mar y la dehesa, una tierra que traspasa de abuelos a nietos el arte de las salazones o a su inigualable sierra donde el aroma de sus setas y sus campos me envenenaron para siempre.
Mi carta es un viaje en el tiempo...